Origen y particularidades de la flor de caléndula
Originaria de la cuenca mediterránea, la caléndula tiene una historia que se remonta a varios milenios. Esta planta ligada al sol, con múltiples propiedades medicinales, se ha naturalizado en numerosas regiones del mundo gracias a su notable capacidad de adaptación.
Una planta ligada al sol con raíces antiguas
Venerada desde la Antigüedad, la flor de caléndula adornaba los jardines de egipcios, griegos y romanos, que ya la utilizaban por sus propiedades curativas, especialmente para tratar afecciones cutáneas e inflamaciones. En la Edad Media, esta planta ganó popularidad en Europa y pasó a cultivarse en los jardines de los monasterios por sus propiedades medicinales.
Además, esta planta herbácea, de entre 30 y 70 cm de altura, se caracteriza por sus tallos ramificados, angulosos y vellosos.
¿Cuál es la diferencia entre el botón de oro y la caléndula?
En realidad, «botón de oro» y «caléndula» designan la misma planta, pero el origen de estos nombres revela distintas características. El término «caléndula» procede del latín calendae, que designaba el primer día del mes en el calendario romano, en alusión a su floración casi continua.
Por su parte, el nombre francés «souci» deriva del latín solsequia («que sigue al sol») y no de sollicitare («preocuparse»), como podría creerse erróneamente. Esta etimología hace referencia a la nictinastia: las flores se abren al salir el sol y se cierran al ponerse.
Los beneficios de tomar caléndula por vía oral
Para descubrir los tesoros que esconde esta planta, exploremos los beneficios de la caléndula cuando se toma por vía oral. En infusión o tintura, esta flor ligada al sol ofrece numerosas ventajas terapéuticas para el organismo.
Alivio de los trastornos digestivos
La caléndula es especialmente eficaz para calmar las inflamaciones del aparato digestivo. Figura entre las tisanas e infusiones que facilitan la digestión. Sus propiedades antiespasmódicas y antiinflamatorias alivian los dolores asociados a la gastritis, las úlceras gastrointestinales y los espasmos gastrointestinales. En algunos casos, los preparados de caléndula combinados con otras plantas, como la melisa y la manzanilla común, pueden complementar eficazmente el tratamiento de los trastornos digestivos de origen inflamatorio. Esta planta también ayuda a reducir los cólicos, la hinchazón y la diarrea.
Regulación del ciclo menstrual
Tradicionalmente, la caléndula se ha reconocido por sus efectos beneficiosos sobre el ciclo menstrual. Si tienes menstruaciones irregulares, las infusiones de caléndula tomadas durante los 10 días previos a la fecha prevista de la regla pueden contribuir, a largo plazo, a regular el ciclo. Además, gracias a su acción antiespasmódica, esta planta reduce los dolores asociados a las contracciones del útero. Para acompañar el tratamiento de la dismenorrea, la caléndula puede combinarse con hojas de frambueso y milenrama.
Apoyo al hígado y efecto détox
La calendulina, componente activo de la caléndula, es conocida por sus beneficios en el tratamiento de los trastornos hepáticos. Esta planta tiene propiedades drenantes y depurativas que favorecen la limpieza del hígado. Así, la caléndula ayuda al organismo a eliminar las toxinas acumuladas y favorece el buen funcionamiento de la vesícula biliar. Se suma a los demás tés detox y de bienestar.
Efecto calmante sobre el sistema nervioso
Menos conocida, pero igual de valiosa, la caléndula actúa como un antidepresivo natural. Por ello, puede contribuir a aliviar los síntomas de depresión, ansiedad y estrés gracias a sus propiedades calmantes. Esta planta también es eficaz para combatir el insomnio y favorecer un sueño reparador.
Para aprovechar estos beneficios, puedes preparar una infusión con 1 o 2 g de flores secas en 150 ml de agua hirviendo durante 5 a 10 minutos. Bebe una taza tres veces al día durante un máximo de dos semanas.
Los beneficios de su uso externo para la piel y las mucosas
Reconocida por sus propiedades medicinales desde hace siglos, la flor de caléndula destaca especialmente por su eficacia cuando se aplica sobre la piel, al igual que los beneficios del té para la piel. Sus componentes activos actúan directamente sobre la piel y las mucosas, y ofrecen una solución natural a numerosos problemas cutáneos.
Cicatrización de heridas y quemaduras
La caléndula acelera notablemente la curación de las heridas sin dejar cicatrices gracias a su capacidad para estimular la producción de colágeno y glucoproteínas. Su acción antibacteriana y antiséptica previene las infecciones, mientras que sus propiedades cicatrizantes favorecen la regeneración de los tejidos dañados. En caso de quemaduras leves, aplicar una crema o pomada de caléndula alivia el dolor y acelera la curación.

Un estudio publicado en la revista «Scars, Burns & Healing» en 2023 demostró que tomar a diario una cápsula con 2 g de caléndula aceleraba significativamente la curación de las quemaduras de segundo grado. Asimismo, en mujeres sometidas a radioterapia contra el cáncer, la aplicación de una pomada de caléndula resultó claramente eficaz para prevenir y tratar las irritaciones cutáneas causadas por la radiación.
Alivio de las irritaciones y el eccema
La caléndula es una valiosa aliada frente al eccema y otras afecciones cutáneas. Sus propiedades antiinflamatorias, suavizantes y contra el picor calman la piel irritada. Además, trata eficazmente alteraciones cutáneas como la psoriasis, el acné, las rojeces y las inflamaciones.
La aplicación regular de aceite o extracto de caléndula está especialmente recomendada después de la depilación o la exfoliación para calmar las irritaciones. Además, su acción antibacteriana la hace eficaz frente a ciertas infecciones cutáneas, en particular las causadas por el estafilococo dorado.
Protección frente a los rayos UV y el envejecimiento de la piel
Rica en vitamina E (tocoferol), carotenos y flavonoides, la caléndula refuerza la piel frente a las agresiones externas. Estos componentes confieren a la planta un potente efecto antioxidante que combate los radicales libres responsables del envejecimiento prematuro.
Las propiedades antioxidantes de la caléndula también contribuyen a proteger la piel de la radiación solar. Un estudio incluso demostró una sinergia entre el aceite esencial de caléndula y los protectores solares, lo que sugiere que la caléndula podría reforzar la protección frente a las quemaduras solares.
La caléndula también estimula la regeneración celular y podría favorecer la producción de colágeno, mejorando así la elasticidad y la firmeza de la piel. Combinada con ácido hialurónico, ofrece un efecto antiedad especialmente eficaz.
Cómo usar la caléndula en el día a día
Aprovechar los beneficios de la flor de caléndula en el día a día es fácil gracias a distintas preparaciones sencillas. Descubre cómo incorporar esta planta medicinal a tu rutina para disfrutar de sus numerosas propiedades.
Infusión de caléndula: preparación y beneficios
Para preparar una deliciosa infusión con propiedades calmantes, sigue estos pasos:
- Calienta 250 ml de agua hasta que esté a punto de hervir
- Añade una cucharadita de flores secas de caléndula
- Deja infusionar durante 10 minutos
- Cuela la infusión y disfrútala, si quieres, con un poco de miel
Se recomienda tomar de 1 a 3 tazas al día. Esta infusión favorece el buen funcionamiento del hígado, alivia los trastornos intestinales y calma las vías respiratorias. Además, aplicada fría en una compresa, calma los ojos irritados y sirve como enjuague bucal.
Aceite de caléndula: aplicación y efectos
El oleato de caléndula se obtiene dejando macerar flores de caléndula en un aceite vegetal. Para prepararlo en casa, llena un tarro con flores frescas y enteras, cúbrelas con aceite de oliva o de almendras dulces y déjalas macerar al sol durante dos o tres semanas. Después, filtra el aceite para retirar los restos de la planta.
Este aceite «milagroso» calma las quemaduras solares, las irritaciones cutáneas y el eccema. Además, es adecuado para la piel sensible de bebés y personas mayores. Aplícalo directamente en las zonas afectadas o úsalo como base para tus cosméticos caseros.
Pomada y bálsamo: ¿para qué se utilizan?
Los bálsamos de caléndula suelen contener un 10 % de extractos de flores de caléndula. Son especialmente eficaces para:
- Hidratar las zonas secas (codos, rodillas, pies)
- Calmar las quemaduras después de la exposición al sol
- Calmar las rojeces y la irritación del culito del bebé
- Favorecer la cicatrización de grietas y piel agrietada
Para elaborar tu propio bálsamo, derrite al baño maría 40 ml de oleato de caléndula con 6 g de cera de abeja y, si quieres, añade unas gotas de aceite esencial de lavanda común.
Usos en la cocina: un toque de color y saludable
En la cocina, las flores de caléndula sirven tanto de colorante natural como de elemento decorativo. Añade unos pétalos frescos o secos a tus ensaladas, sopas o postres para darles un toque de color. También puedes preparar una salsa ligera triturando los pétalos con queso fresco batido, zumo de limón y un poco de sirope. Esta mezcla es una buena alternativa a la mantequilla para untar en tostadas y aporta un toque fresco y soleado a tus platos.
Las propiedades de la caléndula que perduran en el tiempo
La flor de caléndula es todo un tesoro terapéutico que nos ofrece la naturaleza. A lo largo de este artículo, has descubierto cómo esta planta milenaria sigue sorprendiendo por sus múltiples aplicaciones, tanto por vía oral como sobre la piel.

